Primera Nacional | San Martín (Tucumán)

"Mientras quede una posibilidad, no vamos a rendirnos"

El Santo perdía 2-0 ante Midland, pero reaccionó en el final y se impuso 3-2 en La Ciudadela. Tras el encuentro, Orfila comentó sus sensaciones y valoró la actitud del equipo.

Publicada: 19/10/2026 19:09:48

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San Martín de Tucumán protagonizó una remontada inolvidable en La Ciudadela. Después de estar dos goles abajo frente a Midland, el equipo reaccionó en el tramo final, ganó 3-2 y desató una fiesta entre sus hinchas, que renovaron la ilusión de pelear por un lugar en el Reducido. Tras el encuentro, Alejandro Orfila analizó en conferencia de prensa las dificultades que atravesó su equipo, reconoció el peso de la ansiedad y valoró la fortaleza anímica de un plantel que nunca dejó de buscar la victoria.

El entrenador explicó que la obligación de sumar de a tres en cada presentación influye directamente en el rendimiento. “Estamos afrontando cada partido sabiendo que una derrota nos deja afuera. Esa presión genera una ansiedad extra y terminamos contagiándonos entre nosotros. Tuvimos 60 pérdidas que no fueron provocadas por el rival. Se notó sobre todo en los volantes, aunque después fue un problema que alcanzó a todo el equipo”, dijo.

Con el resultado adverso, el vestuario local atravesó un momento de máxima tensión. Sin embargo, el DT decidió evitar que la desesperación se apoderara de sus jugadores y buscó transmitirles confianza para afrontar el complemento. “Se deben imaginar cómo fue el entretiempo, pero si los jugadores ya están nerviosos y yo les sumo más presión, la situación empeora. Por eso intenté hablarles con calma y les transmití que confiaba en ellos”, contó.

Dentro de las decisiones que contribuyeron a la reacción, Orfila resaltó el ingreso de Caco García, a quien consideró fundamental para modificar el desarrollo del partido. “Para mí, la entrada de Caco fue determinante. Nos dio la tranquilidad que habíamos conversado y que necesitábamos para empezar a jugar de otra manera”, destacó.

La remontada también estuvo vinculada, según el entrenador, con la identidad histórica de San Martín. Orfila remarcó que el equipo tiene la obligación de luchar hasta el último instante, independientemente del marcador. “Uno de los mensajes que les transmití fue lo que representa la idiosincrasia de este club. Mientras nos quede una mínima posibilidad, no vamos a rendirnos, nos tienen que matar. Íbamos perdiendo y la gente seguía cantando como si estuviéramos ganando. No lo digo para quedar bien, porque lo sentimos dentro de la cancha, la gente nos empujó”, aseguró.

El triunfo por 3-2 no solo significó una victoria agónica, sino también un impulso anímico para un equipo que mantiene viva la esperanza de clasificarse al Reducido. Sin embargo, la celebración tendrá que quedar rápidamente atrás: San Martín deberá afrontar otro compromiso clave ante Quilmes y llegará con ausencias sensibles en el frente de ataque. Con la confianza renovada tras una victoria que parecía imposible, el Santo se prepara para otra final en su camino hacia el Reducido. La remontada ante Midland dejó una señal de carácter y alimentó la ilusión en La Ciudadela, pero el desafío será sostener esa reacción en una nueva prueba frente a Quilmes.

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