Primera Nacional | ATLANTA

El balance de la temporada: la obligación de aprender

El Bohemio era un candidato, y el golpe durante el parate lo corrió del eje. ¿Qué balance se puede hacer de una temporada en la que pasó de todo? Atlanta tiene una clara tarea

Publicada: 25/01/2021 00:00:43

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A la hora de hacer un balance del regreso de Atlanta a la Primera Nacional, lo primero que surge es la interrogante: ¿realmente se puede hacer un balance de un torneo tan extraño? Se puede intentar. Y como primera medida, se podría establecer que, aunque el sueño de todos los hinchas era volver a Primera, el objetivo inicial era no repetir el papelón del 2011/12, no rebotar en la segunda categoría, pisar fuerte. Luego los resultados demostraron que se podía soñar más en grande.

El Bohemio tuvo un comienzo brillante, con tres victorias al hilo que hicieron ilusionar a todos, no sólo por los resultados, sino por el desempeño del equipo, al que apenas le habían marcado un gol y había hecho siete, y que había encontrado en Luis López un goleador que suplía las dolorosas partidas de Colombini y Horacio Martínez. La derrota con Estudiantes de Río Cuarto bajó los humos y logró que el equipo no se la creyera por encima de sus posibilidades. Atlanta respondió bien y, pese a no ganar en las últimas cinco fechas, terminó liderando la tabla de posiciones al cierre del 2019, superando en el camino a clubes como Belgrano o San Martín de San Juan.

Fue un cambio de año turbulento, porque Alejandro Orfila decidió irse ante el llamado de Defensor Sporting de Uruguay, y el gurú que había cambiado la mentalidad de plantel, hinchas y dirigentes, dejaba un hueco difícil de llenar. Fabián Lisa fue el elegido para reemplazarlo, y sostuvo en gran medida lo hecho por el Chano. Sobre todo, el esquema y la ideología ofensiva, con el 4-3-3 que enamoraba a todos.

Para ese entonces, todos entendieron que Atlanta sí podía pelear el ascenso a Primera. Concluida una rueda completa, no sólo que no había cucos; si había uno, era el Bohemio. El objetivo mutó, y el comienzo del 2020 le hizo honor: nuevamente hilvanó buenos resultados hasta chocar con Estudiantes de Río Cuarto, un hueso duro de roer que, no obstante, no logró torcer el barco. Pero el coronavirus obligó a suspender el fútbol. En ese entonces, Atlanta no sólo lideraba, sino que era serio candidato a, cuanto menos, llevarse su zona y jugar la final.

Ahí empezó lo peor, lo más difícil de analizar. La rosca fue enorme, la actitud de la dirigencia fue, por lo menos, poco clara, y los resultados fueron catastróficos. Aunque lo explicaron con el diario del lunes, la postura de Greco y su comisión directiva fue pelear por una final ante el otro líder, San Martín de Tucumán, y participación en el Reducido para el perdedor. Sin embargo, esa disputa no se efectuó públicamente, sino en privado, por decisión del presidente del Bohemio, algo que sólo acrecentó las dudas de muchos hinchas, quienes acusaban también cierta incapacidad para pelear, por su rol como veedor de Conmebol.

En el medio, los Tucumanos fueron al TAS, y Atlanta se negó, alineándose a una AFA a la que parece habérsele dado más de lo que se recibió. Los manejos allí son tema para otro análisis, pero los conoce cualquiera. Fueron meses en que se discutió todo, muchos quisieron sacar ventaja y, a la larga, la gran mayoría la consiguieron. La resolución del torneo fue perjudicial para Atlanta, que fue igualado con equipos a los que les sacaba hasta 12 puntos de ventaja. Greco sostuvo incansablemente que él había acordado otra cosa, y hasta admitió que lo “cagaron”. Si pecó de inocente, también es un error grave.

A partir de ese momento, algo se rompió.

Atlanta siguió trabajando, pero la sensación de que le habían metido la mano en el bolsillo no se fue nunca. El plantel sintió el golpe, no retomó nunca el nivel que había tenido. Lisa pareció perder a sus jugadores y su norte. Probó con cambios que lo convencían a él, pero no a los futbolistas. La reanudación fue la cara más oscura de un equipo que no se merecía atravesar eso. El final de Lisa, lógico, derivó en que un técnico interino dirigiera el momento más importante del club en las últimas tres décadas.

Cassano estuvo a la altura. Mostró sensatez al volver a las bases, y el equipo le respondió. Al Bohemio se lo vio reencontrarse con la alegría y la ilusión, aunque el fútbol era una cuenta pendiente. La garra y el amor propio lo llevaron hasta los cuartos de final de un Reducido que le quedó chico a lo que merecía, pero no le alcanzó para seguir adelante. La caída ante Estudiantes es un final que deja sabor a poco, pero a la vez es coherente con lo que se mostró en el último tiempo.

De lo más importante que puede sacar Atlanta de este año y medio es la experiencia, que le faltó en muchos tramos. Le faltó a Greco para pelear “desde adentro” y para saber explicarle al hincha. Le faltó al cuerpo técnico para recuperar psicológicamente al plantel. Le faltó a algunos futbolistas para comportarse como profesionales. Le faltó para hacer amonestar a Valdez Chamorro ante Estudiantes de Río Cuarto. Y le faltó como equipo para hacerse cargo de ciertas situaciones de juego en el Reducido: necesitaba un líder dentro del campo para agarrar la pelota y conducir.

Pero la experiencia no se consigue de otra manera más que estando, jugando y perdiendo. Hay mucho que aprender, y el mayor pecado que puede cometer Atlanta es no incorporar eso. Utilizando las palabras de Greco, sí, a Atlanta lo cagaron, pero reducir el análisis a eso es no aprovechar una clara oportunidad.

Futbolísticamente, la llegada de Julián Marcioni, las apariciones de Dramisino y Milton Giménez como alternativas concretas, y la solidificación de valores de la cantera como Ochoa Giménez y Nicolás Previtali son los puntos más destacables. Será un camino difícil rearmar un plantel que tiene varios jugadores a los que se les termina el contrato y que mostraron nivel para jugar en Primera o en el exterior. Hay mucho que trabajar, pero también bastante por rescatar. Lo primero que tiene que recuperar es la mentalidad con la que arrancó la temporada, allá por mediados del 2019.

Mariano Perusso

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