Primera Nacional | ATLANTA

Crónica de una muerte anunciada

El Bohemio volvió a perder en Villa Crespo, esta vez por 2-1 ante Estudiantes de Río Cuarto, y se despidió definitivamente de la pelea por el primer ascenso. Una más y van…

Publicada: 03/01/2021 19:31:57

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Atlanta no reacciona y es preocupante. Esta tarde, en Villa Crespo, se puso arriba en el marcador por quinta vez consecutiva en el torneo, pero volvió a perder. De los últimos cuatro encuentros, arrancó ganando todos, pero apenas sumó dos empates. Esta vez, Estudiantes de Río Cuarto lo superó con justicia, aunque sin mostrar demasiado, y el resultado final, 2-1, fue ajustado por la buena actuación de Facundo Ferrero en el arco local.

Puede ser que disputar partidos en el León y por torneos de Reducidos no sean compatibles: los resultados avalan esa teoría. Pero también es cierto que el Bohemio no es ni la mitad de lo que supo ser. Deambula la cancha como una sombra, carece de rebeldía, de asociaciones, de actitud ganadora. Falta el fútbol, pero también la idea. Atlanta no juega a lo que jugaba antes del parate, pero tampoco se entiende a qué juega. Para colmo, arrancar ganando parece un problema: la pelota empieza a quemar, el temor a recibir el empate es tan grande, que la igualdad termina llegando.

Esta tarde, en un primer tiempo muy parejo, logró ponerse en ventaja aprovechando la única clara que tuvo: una buena combinación por derecha de Dramisino con Valdez Chamorro, y el centro cruzado para que solo y por el otro lado aparezca Ochoa Giménez. El 10 clavó una volea potente imposible para Ardente y puso el 1-0. Pero las ideas quedaron ahí, en esa excursión en ofensiva que sería la última de la primera etapa, aunque faltaban quince minutos para el final.

Irse en ventaja al descanso, algo que no había podido lograr ni ante Agropecuario ni ante Temperley, tampoco permitió cambiar la mentalidad. En el complemento, con actitud y poco más, Estudiantes se lo fue llevando por delante. Asedió el área de Ferrero desde el comienzo, y en un mal cierre defensivo, llegó el empate a los ocho minutos con un centro cruzado que encontró a Nicolás Ferreyra en soledad.

Lisa volvió a apostar a los cambios hombre por hombre, sin arriesgar demasiado, aunque ya mucho por perder no quede. Mandó al Animal por Milton Giménez, y a Talpone por Dramisino. Luego sumó a Previtali por Ochoa Giménez y Pedrozo por Marcioni. Con diferencia de cinco minutos entre ambos pares de modificaciones, Atlanta terminó jugando con un 4-4-2 muy similar al de antes de las variantes, aunque con menor movilidad por las puntas.

El último cambio, sorpresivo -a menos que estuviera lesionado- fue la salida de Matías Molina para que ingresara Axel Ochoa. El lateral izquierdo entró para jugar en la otra banda, y en la primera que tuvo que cerrar a espalda de Perales, no llegó por altura y Sepúlveda le ganó con un cabezazo que se clavó en el ángulo izquierdo de un Ferrero que se estiró cuanto pudo, pero no alcanzó.

En los últimos 10 minutos se vio lo más preocupante: Atlanta no mostró absolutamente nada para ir a buscar el empate. Estaba rendido física, futbolística y psicológicamente. Estudiantes dejaba dos hombres en ofensiva, y se encargaron de que prácticamente el Bohemio no cruzara mitad de cancha. El partido se fue, y con él se confirmó el peor de los temores del hincha: todo lo hecho durante la temporada 2019/20 quedó absolutamente en la nada.

Ahora queda una chance más para el Bohemio. Primero debe cumplir por el calendario con Morón, y luego se jugará a todo o nada un largo camino en formato copa, en cancha neutral, por lo que no deberá preocuparse por la maldición en Villa Crespo, y a partido único. Será el momento de arriesgar definitivamente, de abandonar el miedo y retomar la actitud ganadora. Es la última oportunidad de hacerle honor al campañón del último año y medio, los jugadores son en su mayoría los mismos. No es una locura, pero hay mucho por mejorar.

Mariano Perusso

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