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“Era ese partido o no era ninguno más, era todo o nada”

Cristian Sánchez Prette, figura en el ascenso de Huracán a Primera en 2007, recordó la campaña, el plantel, al Turco Mohamed, las finales perdidas y la clave para el logro.

Publicada: 24/06/2020 10:05:06

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Es aquel campeón de la Libertadores con Estudiantes en 2009, también el que se peleó solo contra todo Fluminense en La Paternal, pero antes de eso, Cristian Sánchez Prette fue un pibe que dio los primeros pasos en Huracán. Uno que empezó de abajo, se ganó su lugar y siempre rindió al máximo. Y que en el 2007, fue figura en el regreso del Globo a Primera.

Jugó 34 de los 42 partidos, marcó siete goles y fue el dueño de su banda derecha en el mediocampo. Abrió la tarde en Mendoza con un golazo en la Promoción con Godoy Cruz y terminó festejando la vuelta a la elite. Hoy, a 13 años de ese 24 de junio de 2007, recordó todo eso en un mano a mano con Solo Ascenso.

-¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza cuando recordás el ascenso con Huracán hace 13 años?

- Escuchándote hablar del tiempo que pasó, es lo viejo que estamos lo primero (risas). Y después, hace poco hicieron un grupo los chicos que estuvimos compartiendo el plantel. Recién ahora estamos retomando la charla entre todos y es como si no hubiera pasado el tiempo. Fue algo muy lindo que no todos tienen la posibilidad de vivir.

Hay muchos jugadores que pasan toda su carrera y nunca han podido llegar a una instancia decisiva tanto en el ascenso, en la final o lo que sea y yo que tuve la suerte de haber estado presente y haber logrado algo importante con el club. Creo que son recuerdos hermosos. Tanto tiempo y es como si hubiese sido ayer.

- Mirando los nombres de ese plantel, con la experiencia atrás y la juventud adelante, ¿qué era lo mejor que tenían?

- Ayudó mucho que el 70 por ciento del equipo que veníamos jugando de Inferiores juntos. Creo que desde los 15 o 16 años que ya veníamos trabajando juntos. Y la mayoría llegamos a Primera, cosa que no suele pasar en las divisiones y en los clubes en general, ¿no? Con la gran mayoría de los pibes compartimos pensión y muchos años de Inferiores. Y prácticamente, ya nos conocíamos de memoria. Eso ayudó muchísimo me parece.

- Y en ese balance entre la experiencia (Úbeda, Cristian y Leo Díaz, Coyette) y juventud (Goltz, Sánchez Prette, Larrivey, Milano, etc), justamente, ¿qué le daban al grupo los más grandes a los chicos y viceversa?

- La gente grande que se sumó, eran sobre todo muy buena gente y creo que potenció mucho el nivel de jugadores que había. A veces pasa lo contrario, que por ahí un grande queda en el banco y se siente molesto y creo que en ese plantel ocurrió todo lo contrario. Hubo un jugador grande que por ahí no le tocó jugar mucho y que ayudaron a crecer a los más chicos como profesionales y como personas sobre todo.

- Se da la vuelta del Turco Mohamed en medio de la temporada para reemplazar a Chiche Sosa, ¿en qué los cambió como equipo, plantel y jugadores?

- Ya habíamos trabajado con el Turco nosotros, antes (entre 2004 y 2006). Nos conocía a todos, eso ayudó porque prácticamente la mayoría del plantel ya habíamos estado trabajando con él y después las formas, cambió la forma de juego. Vino con una idea del estilo que se usaba en México, que no estaba muy visto en Argentina y lo supimos adaptar muy bien.

Entendimos el mensaje que dio de forma rápida y arrancamos con el pie derecho. Fue todo un conjunto de cosas que nos dio el envión y creo que desde que llegó él, prácticamente no perdimos puntos. Cada día jugamos mejor como equipo. Más allá de haber arrancado el torneo con el pie izquierdo, supimos dar vuelta la página rápido y tener en mente el objetivo y también creer en que lo podíamos lograr. Eso fue una de las claves.

- Justo mencionaste la clave del equipo, pero, ¿cuál creés que fue el partido bisagra?

- Creo que fue los primeros tres partidos (desde la llegada de Mohamed) -fueron cuatro-, sobre todo el tercero en cancha de Platense me acuerdo. Creo que ganamos dos partidos seguidos -fueron tres a Unión, Talleres y San Martín de Tucumán- y en la cancha de Platense empatamos. El vestuario estaba como si hubiéramos perdido 5-0. Entonces ahí nos dimos cuenta que el equipo tenía una mentalidad ganadora y que no nos conformamos con sacar un punto de visitante, queríamos ganar siempre.

- Después del partido polémico con San Martín de San Juan, ¿pensaron en que se les podía escapar el ascenso? ¿lo anímico jugó después?

- Nos dolió muchísimo por cómo se dio el partido. Pero después que pasó el partido, rápidamente pensamos que todavía nos queda una chance y si pones en balance teníamos más de ganar nosotros que ellos. Porque ellos jugaban para no descender y nosotros para ascender, creo que la motivación es totalmente distinta.

- Justo que hablas de la serie con Godoy Cruz, ustedes fueron con la ventaja 2-0 de la ida en el Ducó, ¿ya se sentían con un pie en Primera?

- Sí, sobre todo antes del primer partido. Teníamos la idea, la convicción, estábamos confiados que se podía dar. Y es como todo, cuando vos pensás y vas convencido en que vas a ganar, en el 90 por ciento de los casos se da. Podía ser cualquier cosa, pero no estábamos creídos que íbamos a ascender y lo logramos.

A parte que el año anterior habíamos perdido un ascenso contra Gimnasia de Jujuy y otra en la cancha de Argentinos. Ya veníamos con el peso ese de la mochila de no poder ascender, más la final anterior. Era ese partido con Godoy Cruz o no era ninguno más, así que era todo o nada.

- Hoy a la distancia, 13 años después, ¿qué significó para tu carrera, tu vida, ese ascenso con Huracán a Primera?

- Muchísimo, muchísimo para mí. Yo creo que como la mayoría. Más allá de lograr un título con un club nosotros, con gran parte del plantel estuvimos desde chicos desde los 14, 15 años, compartimos pensión, vimos toda la época mala en el club porque hubo épocas que en la pensión no había agua, no había luz, no había comida y vivir todo eso.

Todo lo malo, lo peor qué podría tener un club, de pasar a otro momento totalmente distinto más que nada y también lo que pasó con la final anterior. Fueron 15 días que pasaste de sentirte el peor jugador del mundo a sentirte que caminás por la calle y que te comes el mundo.

Federico Meza

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