Primera Nacional | ATLANTA

Volvió el público, pero el Bohemio sigue sin arrancar

En un primer tiempo para el olvido, Atlanta se hizo prácticamente los tres goles: dos groseros errores defensivos y un penal infantil para el 3-0. Para colmo no tuvo reacción.

Publicada: 04/10/2021 18:49:43

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Atlanta volvió a jugar en el León con público, pero lejos estuvo de ser un espectáculo agradable para el buen número de hinchas que se acercó pese al día y horario laboral. En un partido clave para el último objetivo que le queda, el de ingresar a la Copa Argentina, el Bohemio no logró hacer pie frente a Agropecuario y cayó goleado por un contundente 3-0.

Erviti volvió a meter mano en el equipo inicial, con el regreso de Martín García pero en rol de lateral, la vuelta de Carrasco por Perales y la inclusión de Juan Bisanz desde el arranque por Gabriel Ramírez. Poco pudo verse de la idea que pretendía Atlanta, porque cuando apenas lograba combinar en ofensiva, llegó el primero. A la salida de un corner, Bolívar tocó corto hacia atrás y Dening le ganó en velocidad. El delantero trabó y le ganó en simultáneo a Rago, que salió lejos, y a Carrasco, que corrió en diagonal para cerrar. Sin resistencia, definió con el arco vacío para poner el 1-0 antes de los 15.

El Bohemio trató de recomponerse del golpe, pero ya era otro partido. El Sojero se cerró en el fondo dispuesto a hacer su negocio (en la lucha por el ingreso a la Copa Argentina, hasta el empate le servía), y no dejar jugar fue su principal objetivo. Atlanta apenas apremió con pelotas paradas, pero sin poner en peligro el arco de Sand.

Sobre los 37, Agro tuvo un corner, y en ese envío Alan Pérez se llevó a la rastra a un rival, tirándolo del brazo y marcando un claro penal -el tercero en dos partidos-. Blanco ejecutó el disparo con un potente remate alto. Rago la alcanzó a rozar, pero le fue imposible retener el balón. Sin haber hecho mucho, el Sojero estiraba así la ventaja a poco del cierre.

Lo mejor que le podía pasar a Atlanta era que se cerrara el primer tiempo, pero en tiempo de descuento, un pelotazo largo y sin destino cayó en campo del Bohemio. López cubrió y amagó a tocar con Rago, pero quiso salir hacia su izquierda. Sin embargo, nunca tocó la pelota, y Dening aprovechó el regalo, se la llevó mano a mano con el arquero y definió cruzado para el 3-0.

El complemento estuvo absolutamente de más. Erviti buscó soluciones en el banco: Luque por Carrasco y Cardozo por Bisanz fueron las variantes, pero poco cambió. Atlanta mejoró un poco, sobre todo con la rebeldía del hombre de Racing, y llegó al menos a jugar en campo rival. A los 15, Gabriel Ramírez reemplazó a Saggiomo y Solari a Pedrozo. Minutos después, Dramisino fundió motores y Lucas Ríos lo reemplazó. Poco afectaron los cambios a un partido que estaba resuelto hacía rato.

Atlanta perdió así un partido clave en su lucha por el ingreso a la Copa Argentina, pero lo más preocupante ya no son los objetivos. El equipo está ido, no parece conectarse, no hilvana jugadas, no genera en ofensiva y, como si fuera poco, ahora se hace los goles solo. La semana pasada fue Maipú y esta vez Agropecuario: dos rivales que no necesitaron casi transpirar para superar a un equipo que, con casi los mismos nombres, supo estar 10 fechas invictos. La única explicación es que el fútbol lejos está de ser una ciencia exacta.

Mariano Perusso

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