Opinión

lunes 27 de agosto de 2018

No entregar ese prestigio ganado

Lautaro Di Giorgio

Temperley fue una de las sensaciones del fútbol argentino en los últimos años y ahora quiere regresar lo antes posible a la Superliga.

8 y 9 de junio de 2014. La noche dividida en dos que cambió la historia moderna de Temperley. Empezó el domingo 8 y terminó el lunes 9, con la vuelta del Celeste a la B Nacional tras 15 años de espera.

Atrás los mitos urbanos, atrás las falsas ilusiones, atrás la lucha por no bajar a la C (qué locura), atrás las derrotas más duras y los proyectos que no habían servido. Ya estaba el gran Ricardo Rezza y el ascenso era un hecho.

Ni hablar de lo que sucedió después. Vuelta a Primera. Cambio de historia rotundo para el club en un poco menos de cinco meses. En febrero de 2014 había sido contra Fénix, Suárez, entre otros. En el mismo mes del 2015 fue Boca, fue Racing, fue de Primera. Y duró. Y creció. Y pisó fuerte.

En su ansiada vuelta, el Gasolero pasó de todo: fueron cuatro años duros (sufrimiento asegurado), pero de hazañas históricas. De jugarle mano a mano a los grandes, de ganarle a Racing (baile en el primer semestre del 2017) y San Lorenzo, complicar a River (un mes después del 1-1 en el Monumental en 2015 levantó la Libertadores), de técnicos que quedarán en la historia (Rezza, Álvarez) y otros que no tanto (Delfino, Mayor...).

Fueron, volvieron, se fueron, llegaron, no anduvieron, triunfaron... Jugadores hubo de todo tipo y para todos los gustos, pero siempre con el presupuesto más bajo en el bolsillo para el Celeste. Algo que nunca se notó en la mayoría de los partidos, por el ‘aura guerrera’ de cada plantel.

Pero no todo fue felicidad. La Superliga la sufrió. Con los promedios, las pagó. Temperley, sin desearlo ni buscarlo, volvió a la B Nacional. Un lugar que, por el prestigio que sumó en estos últimos tiempos, le queda chica.

Supo pisar fuerte. Supo hacerse querer y conocer aún más por toda Argentina. Hizo que su nombre sonara una y otra vez, por sus jugadores, por sus hinchas, por su historia y su rebeldía ante todo. La Copa Argentina siempre fue una deuda por las eliminaciones dolorosas como ante Estudiantes de San Luis y Defensa x2, pero justamente este semestre tiene la revancha en sus manos.

Temperley ganó respeto en Argentina, y no lo quiere perder. Esmerado fue el elegido y justo hoy, lunes después del debut y derrota en la vuelta a la B Nacional, no fue el mejor amanecer para Turdera. Pero sí el arranque de un operativo que será costoso, pero valdrá para retener el prestigio que el Cele ganó... y no merece, debe, puede ni quiere entregar.

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