Opinión

domingo 05 de agosto de 2018

La Copa y sus injusticias

Ezequiel De Bella

Desde el año 2012, la Copa Argentina nos regala grandes momentos a nivel futbolístico a los amantes del ascenso. Incontables batacazos se han dado y muchas emociones se mezclaron al ver a nuestros equipos peleando codo a codo con la élite de nuestro país.

Sin embargo, la organización del torneo tiene una cuenta pendiente: resolver las desigualdades entre los equipos de Primera División y los de menor categoría. Principalmente en la edición 2018, estas diferencias se ven más acentuadas en los kilómetros que recorren los planteles y también, en menor medida, en el tiempo de trabajo.

Repasemos el primer caso que se hizo notar este año: Racing de Córdoba disputó uno de los partidos más importantes de su historia frente a San Lorenzo de Almagro y tuvo que recorrer 695km desde su provincia hasta el Conurbano Bonaerense, ya que el escenario fue el Estadio Julio Humberto Grondona de Arsenal de Sarandí, hacia el cual, el Ciclón recorrió no más de 12km.

Además, Central Norte de Salta debió movilizarse hasta Santa Fe para jugar ante River Plate en la cancha de Colón: 470km aproximadamente. Si bien en este caso las distancias para uno y otro fueron similares, el Azabache no tiene competencia oficial por la derogación de los Torneos Federales B y C. El resultado estuvo a la vista: 7-0 para el Millonario, que llevó a cabo una pretemporada con todas las letras en Estados Unidos, a diferencia del Cuervo que armó un equipo especialmente para esa noche histórica.

También le sucedió a Alvarado de Mar del Plata, equipo que recién se está conociendo. Debió viajar también hacia el Gran Buenos Aires para enfrentar a Boca Juniors y se fue con una goleada en contra de 6-0. Central Córdoba de Santiago del Estero y Guillermo Brown de Puerto Madryn sufrieron casos similares en sus compromisos.

Y no sólo a los clubes del interior les afectan los viajes: Central Ballester, humilde conjunto de la Primera D, se vio obligado a trasladarse hacia Formosa para jugar ante Independiente, estando las dos instituciones más que cerca y pudiendo jugar en algún estadio de la Capital.

Sólo mencionamos casos de la actual edición, pero en estos seis años hubo innumerables situaciones que resultaron indignantes para los hinchas del ascenso. ¿Qué espera la organización para decretar que los choques se disputen en el estadio del conjunto de menor categoría? El resultado es anecdótico, pero se le simplificaría la vida a la institución que posiblemente cuenta con un presupuesto bimestral equivalente al sueldo más bajo de un jugador de Primera.

Esto, además, sería un alivio económico para los hinchas, que tienen derecho a vivir estos partidos históricos, y que muchas veces no pueden costear el viaje, por lo que pierden la oportunidad de su vida, de ver sus colores dentro de una cancha y por los puntos ante los equipos que, domingo a domingo, ven por televisión.

Entonces, el interrogante: ¿es la Copa Argentina un torneo equitativo? No. ¿será que la organización tiene la intención de recaudar, y por eso pone condiciones favorables a los equipos grandes? Desde acá, pensamos que sí.

Lamentablemente, las ansias por agigantar los caudales económicos, pisotean constantemente las ilusiones de los humildes, de los que día a día hacen el esfuerzo para ir a entrenar. Algunos arriesgando sus trabajos, otros dejando a su familia, pero la empatía queda de lado ante el deseo de recaudar.

Para esta edición ya es tarde, pero para la próxima, se debería darle más preponderancia a los equipos de ascenso, que, sin duda alguna, son los que más emotividad y épica le aportan a una competición que parece armada para los grandes.

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