Opinión

lunes 01 de octubre de 2018

Ascenso en tiempos de crisis

Pablo Carletti

Como es de público conocimiento en la agenda de nuestros días, desde hace un tiempo a esta parte el país atraviesa por un momento delicado en cuanto a su situación económica con una fuerte recesión que afecta a los mercados, a las economías regionales y en su gran mayoría a los sectores más populares, a los cuales cada vez se les presentan más complicaciones para llegar a fin de mes.

Suba del dólar, inflación, FMI, devaluación, tarifazos, pérdida del salario real y desocupación son algunas de las tantas palabras y frases que están a la orden del día que quedarán para el análisis de los medios de comunicación, portales de noticias y periodistas especializados en la materia. Pero, ¿cómo afecta la crisis económica a los clubes de ascenso?

A diferencia de las grandes instituciones de la Superliga Argentina como River Plate y Boca Juniors, que manejan presupuestos utópicos e incomparables para una entidad de otra categoría, prácticamente no hay existencia de contratos en dólares de parte de clubes de ascenso en AFA. Sin embargo, el incremento de la moneda estadounidense afecta en la economía de un club de manera igual que a cualquiera otra persona habitante en suelo argentino y el ejemplo más preciso está en el aumento de la nafta y demás costos propios de días de partidos, que genera un gasto extra en los equipos semana tras semana.

Y si de gastos extras en jornada de partido como local se trata, sólo basta recordar el informe de hace unos días presentado por la dirigencia del Club Nueva Chicago que otorgó números en rojos preocupantes para la economía de la institución de Mataderos. Una de las entidades más importantes de la B Nacional y del fútbol de ascenso, dio a conocer que en su encuentro frente a Olimpo de Bahía Blanca donde ganó por 1-0 el balance final arrojó un déficit de 433 mil pesos y se remarcó el elevado costo del operativo policial de unos 224 mil pesos, más otros 42.000 mil de seguridad privada. Déficit alto y difícil de sobrellevar si se repite en cada encuentro jugado en casa.

Las instituciones del interior del país no están ajenas a la crisis económica que envuelve a la Argentina. Una de las frases más instaladas en el fútbol de ascenso es que los clubes del interior cuentan con el apoyo fuerte de sus gobiernos provinciales, sin embargo llevada la teoría a la práctica no siempre es así, al menos no de manera igual para todos. En la actualidad el Torneo Federal A, tercera división y la categoría más importante del fútbol regional, recibe ingresos económicos menores a la B Metropolitana y los traslados de los planteles para los partidos como visitantes se hacen cada vez con costos más elevados.

Dentro de esta divisional Juventud Antoniana de Salta es el ejemplo más visible de la crisis ya que atraviesa una caída institucional que parece no tener fin. Paradójicamente, el equipo por cual simpatiza el gobernador Juan Manuel Urtubey, se vio afectado por los tarifazos y sufrió cortes por no abonar las facturas de servicios fundamentales para el día a día en las instalaciones del club como luz y agua. Además, decidió despedir a tres futbolistas de su plantel por intimación a saldar la deuda salarial que la dirigencia traía con ellos.


En clubes donde la convocatoria de socios no genera un ingreso redituable para engrosar el presupuesto de una institución, bienvenidas son las publicidades que llegan a cubrir esos huecos y aportarle un recurso extra a una entidad. En el ascenso, varias instituciones dependen de un ingreso publicitario algo que es visto generalmente como una bomba de tiempo. Es que como es habitual, en épocas de crisis lo primero en recortar por parte de una empresa son los gastos generados en publicidad y sponsors, generando un desequilibrio en el presupuesto de un equipo que durante la planificación del mismo contó con ese ingreso. “Se nos cayó un sponsor de la camiseta. Estamos buscando otro que nos banque por U$D 500.- al mes.- Llamé ya”, compartió durante el mes de agosto en su red social de Twitter el Club Sacachispas que milita en la Primera B Metropolitana.

Párrafo aparte merecen divisionales como la Primera C, D y el extinguido Federal B ahora llamado Torneo Regional Federal Amateur. Quizás las categorías más desprestigiadas de nuestro fútbol, también presentan dificultades económicas y los futbolistas son los que más lo padecen obligados a tener otro trabajo para generar nuevos ingresos y con la odisea de coordinar los horarios laborales con la práctica del fútbol, sintiéndose como verdaderos amateur. Ni hablar de los clubes del Federal B, certamen que desapareció y con él cientos de equipos que deberán ir detrás de sponsors y publicidades para afrontar un certamen que ya en su denominación se presenta como una liga amateur.

Durante el 2017 el caso del futbolista Santiago Bianchi de Comunicaciones en la B Metropolitana marcó una tendencia que representaría a una de las tantas variables que atrae una situación económica delicada, las deudas salariales. En diálogo con Solo Ascenso el jugador de 34 años que decidió retirarse expresó en aquel momento: “No me esperaba este final. Es lo que hice toda mi vida y esperaba terminar la carrera con unos años más de trayectoria, pero por temas económicos decidí abandonar el fútbol. Hace muchos meses no cobramos, pero no es por Comu, sino que todos los clubes están así. No se ve una solución y al tener una familia es difícil continuar sin cobrar. Pasa por lo económico, que es con lo que uno vive. Me volví loco por seguir, luchando por esta pasión que tengo desde chiquito”.

Históricamente cuando de crisis económica se habla en el fútbol argentino, y en su especialidad en el ascenso, rápidamente se vincula a los meses sin cobrar sueldos de parte de jugadores, incumplimiento de dirigencias y deudas que alcanzan cifras imaginables. Que la pelota recién esté arrancando una nueva temporada pinta un panorama de no tener esa clase de conflicto, pero habrá que esperar el correr de los meses y la llegada de algunos desajustes fuera de lo planificado para evaluar si en ese sentido las instituciones de AFA están bien plantadas, porque escoba nueva en torneo que acaba de arrancar siempre barrió bien.

Para cerrar la reflexión de cómo la variable económica en baja que atraviesa el país golpea y afecta al fútbol de ascenso, es importante tener siempre presente a la gente, el hincha que es quien hace grande a una institución porque como dice la canción “…pasan los años, pasan los jugadores, las dirigencias y la gente quedará…”. Según datos oficiales proporcionados por las propias entidades, durante los últimos meses disminuyó la cantidad de socios activos de los clubes, quizás en un acto más de recorte económico familiar. Para colmo, los últimos aumentos en el precio de las entradas generales establecidos por AFA complicaron todavía más el bolsillo de los hinchas que ven que todo aumenta, menos su sueldo. Comprar el último modelo de la camiseta del club, ya dejó de ser una realidad.

En tiempos donde el mensaje y la bajada de línea de parte del Ejecutivo Nacional es la de transformar a los clubes en sociedades anónimas para ser administrados como empresas, es importante tener presentes que las instituciones realizan más actividades además de fútbol, con disciplinas sociales que hacen a la construcción de una comunidad en su conjunto para el beneficio del socio.

“El fútbol es un negocio”, una frase tan antigua como el mismo deporte. Mientras el balón rueda sin parar por todas las canchas y regiones del fútbol del ascenso, el contexto económico del país parece poco favorable por lo que cualquier traspié externo podría afectar de lleno a las instituciones. La pelota no se mancha y sobra pasión, pero escasea el dinero.

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