Ascenso de Exportación

Monday 15 de April de 2019

“Para llegar a Bangladesh le mande un video al preparador físico”

Luciano Araya


Poco se conoce en Argentina sobre la cultura islámica. El destino de esta semana es Bangladesh, el octavo país más poblado del mundo. Allí está viviendo Luciano Araya, el protagonista de esta semana de #AscensoDeExportación, que mantuvo una charla con Solo Ascenso.

El delantero de 25 años juega en el Sheikh Jamal Dhanmondi Club, que queda en la capital Daca y es uno de los más ganadores de la liga local. Además, la institución tiene una particularidad en sus camisetas: la indumentaria titular tiene los colores de Brasil (camiseta amarilla y pantalón azul), mientras que la suplente tiene los colores de Argentina.




El oriundo de Junín tuvo pasos por el ascenso argentino defendiendo los colores de Rivadavia de Lincoln, El Linqueño y Sport Club de Salto, donde tuvo una gran campaña. De ahí pegó el salto al fútbol de Bangladesh.

SA- ¿Cómo es tu día en Bangladesh? ¿Con quiénes vivís, qué hacés en el tiempo libre?

LA- El clima en Bangladesh es muy pesado y caluroso. El día se hace largo porque entrenamos de tarde. Me levanto a la mañana, tomo unos mates, almorzamos con mis compañeros y esperamos que se haga la hora para ir a entrenar. En el tiempo libre, salgo a pasear, voy a conocer lugares, salgo a comer y a caminar, es una ciudad linda para recorrer. Siempre depende el tiempo libre que tenga, cuando tenemos días libres trato de no dejar de entrenar y aprovecho el gimnasio. Vivo con tres compañeros, dos son de Gambia y uno de Ghana, más el cocinero que es el mismo que mantiene la casa en orden, nos organiza los horarios y demás.

SA-¿Qué es lo que más te gustó y lo qué menos te gustó del lugar? ¿Qué cosas te sorprendieron? ¿Qué similitudes y diferencias hay con Argentina?

LA- Lo que más me gusto es el trato de la gente, muy cálido, te alientan, son respetuosos y amables. A los extranjeros los tratan bien, los hacen sentir cómodos. Me sorprendieron muchas cosas pero más que nada el nivel alto de pobreza que hay, mucha gente en situación de calle pero bueno eso me costó mucho al principio, ahora lo estoy entendiendo porque el nivel de población es gigante. El fútbol es similar, la diferencia que rescato es que a diferencia del fútbol de Argentina acá es más individual. Me cuesta más en mi posición, es complicado, pero bueno voy a seguir remando y espero que las cosas sigan bien.

SA-¿Cómo se te dio la oportunidad de llegar?

LA- La oportunidad se me dio por no bajar los brazos nunca. Siempre la remé, mantuve la fe, mi objetivo siempre lo tuve focalizado. Muchas veces las cosas no salieron como esperé pero en esos momentos es cuando más me fortalecí. Esto recién comienza para mí, tengo 25 años y espero poder seguir haciendo lo que amo. Para llegar acá le mande un video al preparador físico (N. de la R: Ariel Colman) que lo conozco de Junín del Club Rivadavia. Un día me llamó, me propuso venir a probarme y el mismo día que llegue me hicieron hacer futbol y anduve bien. Me hicieron hacer 15 días más de prueba con el plantel. Jugamos un partido en el que habían traído otro delantero para probar, pude convertir y eso fue lo que necesitaba para destacarme y lograr quedarme.



Luego de salir campeón en la liga local con Sport club de Salto y de convertirse en goleador, le llegó la oportunidad de armar sus valijas y partir al exterior por segunda vez. Anteriormente había cruzado la cordillera para jugar en Unión San Felipe de Chile.

SA- ¿Cómo fue el salto del ascenso argentino a la Primera División? ¿Costó mucho? ¿Es muy diferente el fútbol?

LA- El salto fue grande, tuve la suerte de jugar en Chile y debutar en Primera, después por temas de contrato regrese a mi casa, era chico tenía 18 años. Y ahora estoy en la lucha para seguir en este camino. El clima es complicado, se corre mucho pero si no estás al cien por ciento físicamente empiezan las molestias. Me costó mucho pero ya llevo más de cinco meses dando lo mejor.



SA-¿Cómo te llevás con el idioma? ¿Qué costumbres del país adoptaste?

LA- El idioma bengalí es difícil pero se habla mucho inglés. Tuve que aprender, me costó pero de a poco le voy agarrando la mano. Ellos creen en Alá, rezan como 3 o 4 veces al día. Es difícil, yo lo respeto pero creo en Dios. En cuanto a la comida acostumbran a comer con mucho picante, me cocino yo y si no le pido al chico que nos cocina que no le ponga.

SA- Además de la familia, ¿qué es lo que más se extraña?

LA- Se extraña mucho, es una cultura muy distinta, trato de levantarme siempre con la mejor energía, mi familia me apoya y eso me da fuerzas. Extraño todo, las comidas con mi familia, mis amigos, la música, el idioma. Cambia todo pero trato de adaptarme a ellos, estoy luchándola.

-¿Seguís la campaña de los equipos por las que pasaste en Argentina? ¿Continúas en contacto con ex compañeros?

LA- Sigo las campañas por las redes sociales, me entero de todo. Sigo en contacto con algunos de mis ex compañeros, nos contamos cómo nos va. Nos vamos pasando información, charlamos, me distraigo un poco, en esos momentos uno se siente con apoyo.



Si bien el criquet es el deporte más popular, el futbol le sigue de cerca, pese a que la selección nacional nunca logró clasificarse al Mundial. Sin embargo, ver a personas con camisetas de otros seleccionados es algo normal en el país.

SA-¿Se sigue el fútbol argentino allá?

LA- El fútbol argentino no, pero si la selección Argentina son fanáticos al igual que la de Brasil. De repente vas caminando por la calle y te cruzas con gente que viste nuestra remera, a Messi lo aman. Estamos bien representados.

SA-¿Tenés pensado un regreso en algún momento?

LA- Si, obvio. El regreso es a la finalización del contrato. Con ganas de volver a casa, estar con los míos, seguir con mi carrera que en el fútbol depende de las oportunidades que se den o del esfuerzo que quiera hacer.




Giuliano Candoni

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